La Federación de Personas con Discapacidad Física de Vizcaya (FEKOOR) ha interpuesto el primer pleito contra una administración local en Euskadi por “incumplir la normativa de accesibilidad” al instalar escaleras automáticas en lugar de ascensores o rampas rodantes.
En breve, FEKOOR y el Consistorio de Barakaldo se verán las caras en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), que acaba de admitir a trámite el recurso. Los jueces deberán dirimir ahora si anulan la iniciativa urbanística o si, por el contrario, avalan la actuación municipal.
Para Fekoor, el asunto tiene una importancia “capital”. La asociación quiere poner fin en los juzgados a “la moda” que se ha instalado en muchas localidades vizcaínas de “mejorar” la accesibilidad mediante escaleras mecánicas. “Es un error, el 30% de la población no puede subirse a ellas”, se queja Guillermo Treku, el abogado de la entidad. “Y no hablamos sólo de personas con sillas de ruedas, tampoco las familias con coches de niño o los que llevan muletas pueden apoyarse en ellas”. A su juicio, estos dispositivos “marginan” a una parte de la sociedad, si no se aportan alternativas “factibles y razonables”.
Las primeras escaleras mecánicas de Vizcaya comenzaron a funcionar en Ermua en 2003. Después llegaron nuevas iniciativas en Ortuella, Bilbao, Basauri, Sestao… Las últimas se instalan estos días en el barrio baracaldés de Burceña. En este contexto, FEKOOR alaba la actuación de algunos ayuntamientos, como Getxo, Ondarroa o Santurtzi, que se han decantado por elevadores en sus actuaciones más recientes.
“En la mayoría de los casos afirma el letrado-, el ascensor es la mejor solución. Pueden montar entre ocho y diez personas. Y no sólo sube, sino que también ayuda a bajar a los ciudadanos. Además, su coste y su mantenimiento resulta, muchas veces, más rentable que las escaleras, que al estar a la intemperie sufren un mayor número de averías y actos vandálicos”, concluye. Treku tiene clara cuál será la doctrina de Fekoor en adelante: “Llevaremos a juicio a los ayuntamientos que, existiendo alternativas técnicas razonables, planteen proyectos que no sean legales y que discriminen a los discapacitados”.
La asociación entiende que hay lugares, por sus características orográficas, que no pueden albergar ascensores o tapices rodantes. Ante esa realidad no tomarán ninguna medida judicial. “Es lo que pasa con las escaleras mecánicas que se están instalando ahora en Burceña: el lugar es tan intrincado que no hay otra salida”, apunta Treku.
Al contrario sucede, según estima FEKOOR, en el barrio de Sendoa Quijada, en el grupo La Inmaculada de Cruces. “Se podría haber tomado otra decisión mucho mejor y más justa”, sostiene el letrado. El Ayuntamiento de Barakaldo ha invertido un millón de euros en varios tramos de escaleras automáticas para salvar un desnivel de 30 metros. La obra, que se inaugurará aproximadamente en un mes, se anunció en febrero y ha contado con financiación del Plan E, que subvencionaba, entre otras propuestas, aquellas que permitieran eliminar barreras arquitectónicas.
Para el director de Urbanismo del Ayuntamiento, Pedro Jáuregui, las escaleras mecánicas son “la única alternativa”. “Meter un ascensor sería un pegote y resultaría costosísimo. Tampoco se pueden emplear tapices rodantes, porque no hay sitio para la maquinaria. Sería absurdo”, insiste. A su juicio, la solución adoptada cuenta “con el respaldo del barrio”. El conflicto está servido y es ahora el Tribunal Superior el que tiene la última palabra.
Informa: Cocemfe
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