El Observatorio

RESPONSABILIDAD SOCIAL Y EMPLEO

Responsabilidad social para reducir la pobreza en Paraguay

La necesidad de centrar la actividad empresarial en la persona y de generar la inclusión económica como una forma efectiva de reducir la pobreza fueron algunos de los ejes del debate organizado por la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC), en el marco del III Congreso Internacional de Responsabilidad Social de las Empresas.

Encuentros como este son prueba de que dos nuevas perspectivas parecen estar permeando la visión de las empresas en los últimos años. En primer lugar, la impostergable necesidad de incorporar la dimensión ecológica y medioambiental en la gestión y en la filosofía de las empresas. La actividad productiva o comercial ya no puede colisionar con la naturaleza; el crecimiento económico es impensable en términos predatorios con relación a las riquezas naturales, tal como estaba en boga hace tan solo algunas décadas. Hoy se trata de conciliar el respeto al medio ambiente con el desarrollo económico y social. El segundo elemento mencionado tiene que ver con el papel del sector privado en la reducción de la pobreza. Tradicionalmente, la empresa era vista como una máquina orientada de forma excluyente a la obtención del lucro, ignorando su impacto social y cultural.

La labor de disminuir la pobreza o de aplicar medidas favorables a la comunidad eran concebidos como funciones solamente de los gobiernos, un ámbito en el cual las organizaciones empresariales no tenían ni debían participar. El hombre de negocios era retratado como una persona aislada en su propio mundo, insensible a los problemas ajenos, gobernado por motivaciones y ambiciones egoístas. En la actualidad es muy claro que estas nociones están en plena mutación. Son cada vez más numerosos los ejemplos de empresas que se encuentran integradas y comprometidas con las comunidades. Mediante la inclusión de los pequeños productores en las cadenas de valor, muchas firmas logran congeniar su propio progreso con el de las personas vinculadas a ellas. Estos son pasos efectivos en el camino de reducir la pobreza.

Incluso, desde el punto de vista de la ganancia estricta, lo más conveniente para el mundo empresarial es que disminuya sustancialmente la pobreza, ya que eso significa mayor poder adquisitivo y dinamización delconsumo y de los mercados.

La fundación y ampliación de los negocios inclusivos –entendidos como una ecuación entre rentabilidad empresarial, progreso comunitario y cuidado de la naturaleza- es entonces el desafío que afronta la sociedad de cara a los próximos años. Además del sector privado, le cabe al Estado un papel importante en el estímulo de este tipo de experiencias. En ese sentido, es además fundamental otorgar un rol principal a la educación. En oportunidad del congreso que motiva el presente escrito, el señor Ricardo Carrizosa, titular de la ADEC, lo resumió con estas palabras: “Sin personas educadas, capaces de desarrollar su potencial, no podremos sostener esa inversión que se apoya cada vez más en lo propiamente humano, el conocimiento, para construir un mundo con mejor calidad de vida”. Efectivamente, la educación de calidad para toda la población es uno de los puntales de este nuevo paradigma de la actividad empresarial y productiva, el cual está basado en una profunda responsabilidad social.

Y, en este campo, la función que puede cumplir el Estado es de extraordinaria importancia.

Informa: La Nación (Paraguay) septiembre 2010

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